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México

Advierten aumento de temperatura en CDMX por urbanización e islas de calor

Especialistas señalan que la expansión urbana y el cambio climático podrían elevar la temperatura en la Ciudad de México hasta seis grados centígrados.

Redacción El Matiz
Foto: eleconomista.com.mx

La Ciudad de México enfrenta un riesgo creciente de incremento térmico derivado de la combinación entre el cambio climático global y la intensificación de las islas de calor. Especialistas del sector ambiental advierten que la transformación del paisaje urbano, caracterizada por la sustitución de áreas verdes por superficies de concreto y asfalto, está alterando el equilibrio térmico de la capital del país. Este fenómeno, donde las zonas densamente pobladas registran temperaturas significativamente más altas que las áreas rurales circundantes, se ha convertido en uno de los desafíos más complejos para la planeación urbana actual.

La formación de islas de calor ocurre cuando los materiales de construcción absorben y retienen el calor solar durante el día, liberándolo lentamente durante la noche. Esta dinámica impide que la temperatura de la ciudad descienda, afectando la calidad de vida de los habitantes y aumentando la demanda de energía para sistemas de climatización. En años recientes, diversas instancias académicas, como la UNAM, han subrayado la urgencia de implementar estrategias de mitigación para reducir la huella térmica en la zona metropolitana.

Como medida de mitigación, se han propuesto iniciativas como el despliegue de azoteas blancas, una estrategia diseñada para aumentar la reflectividad de los edificios y disminuir la absorción de radiación solar. Esta propuesta busca reducir el efecto de calentamiento en las edificaciones y, potencialmente, disminuir la temperatura ambiente en los barrios con menor infraestructura vegetal. La implementación de estas soluciones requiere de una coordinación estrecha entre las autoridades locales y la ciudadanía para lograr resultados tangibles en el corto plazo.

El impacto del cambio climático no se limita únicamente al aumento en los termómetros, sino que también influye en la gestión de los recursos hídricos y la salud pública. La planeación de las próximas décadas deberá integrar criterios de resiliencia climática en la construcción y en el desarrollo de infraestructura pública. La transición hacia una ciudad con mayor presencia de vegetación y materiales reflejantes representa una ruta necesaria para enfrentar el aumento proyectado de hasta seis grados en la temperatura local.

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